Justificación y Coordinación

Los países iberoamericanos son poseedores de grandes y variados atractivos que celosamente protegen como Patrimonio, caracterizándose por un lado lo natural (los ecosistemas, montañas, costas, áreas protegidas, la biodiversidad existente y el entorno paisajístico) y, por otro lado, lo cultural (la historia, las tradiciones, las festividades, la gastronomía, las costumbres y creencias populares, la arquitectura, los monumentos y yacimientos arqueológicos), así como cualquier otra forma de manifestación de la cultura propia del lugar, ya sea tanto en aspectos tangibles como intangibles.

Desde una visión global, los paulatinos cambios sociales han generado nuevas expectativas en el comportamiento del viajero, basadas en los principios de calidad y diferenciación de la oferta (aprovechamiento sostenible de los recursos del entorno, las ventajas competitivas, vida saludable, economía de la experiencia, especialización inteligente, movimiento slow, entre otros), lo cual ha permitido el fomento de nuevas temáticas dentro del sector turístico. 

En este contexto surge la Estrategia Iberoamericana de Turismo Rural siendo un espacio de encuentro para contribuir al desarrollo de las comunidades rurales, mediante la puesta en marcha de nuevos modelos de gestión y administración, cualificación de los profesionales del sector, promoción y comercialización de los destinos y la oferta turística.

La interacción hombre-naturaleza que ofrece la región, sin duda, supondrá la creación de nuevas oportunidades (fomento de empleo, surgimiento de proyectos de conservación e investigación, entre otros) a la vez que tendrá un efecto multiplicador en la economía rural (emprendimiento, creatividad, innovación, así como el fortalecimiento del papel de la mujer en la sociedad). 

El desarrollo de la Estrategia y todas las actuaciones que contempla la misma se desarrollan a lo largo de cinco anualidades (2018-2022).